Heaven’s Vision. Earth’s Mission. One Standard.

J. Hector Garcia

EL AMOR DE DIOS EN LA LÍNEA: SOLO PRESIONA ORAR

«Perseverad en la oración, y velad en ella con acción de gracias». (Colosenses 4:2, RV)

LA ORACIÓN COMO SALVAVIDAS

La oración es un acto universal de fe que conecta a la humanidad con lo divino. En Lucas 11:5-8, Jesús enseña la parábola del vecino persistente para ilustrar la importancia de la perseverancia en la oración. «La oración eficaz del justo puede mucho» (Santiago 5:16, RV). «Y todo lo que pidáis en mi nombre, lo haré» (Juan 14:13, RV). Esta lección nos desafía a alinear nuestro corazón con Dios mientras fortalecemos nuestra confianza y dependencia en Él. «La oración es la llave en la mano de la fe para abrir el almacén del cielo» (El camino a Cristo, p. 94, 1892). «Podemos mantenernos tan cerca de Dios que, en cada prueba inesperada, nuestros pensamientos se volverán hacia Él con la misma naturalidad con que la flor se vuelve hacia el sol» (El Deseado de todas las gentes, p. 362, 1898). Exploremos cómo la persistencia en la oración refleja el amor de Dios y transforma vidas.

DIOS COMO NUESTRO PADRE AMOROSO

Cuando Jesús comenzó a enseñar el Padrenuestro, presentó a Dios como «Padre nuestro» (Lucas 11:2, RV), invitándonos a una relación basada en el amor y la confianza. Este título íntimo describe a Dios como un padre cariñoso que desea lo mejor para sus hijos. «Como se compadece un padre de sus hijos, así se compadece de nosotros el Señor» (Salmos 103:13, RV). «¿Acaso una mujer olvida a su hijo que amamanta? … Yo no te olvidaré» (Isaías 49:15, RV). Elena G. de White enfatiza esta verdad al escribir: «El corazón del Padre anhela a sus hijos terrenales con un amor más fuerte que la muerte» (El camino a Cristo, p. 21, 1892). Además, añade: «Dios es amor. Ha demostrado ese amor con el don de su Hijo y con el cuidado constante del Padre» (El ministerio de la sanación, p. 409, 1905). Este concepto me resulta muy familiar. Después de sufrir el rechazo de mi familia cuando elegí una nueva fe, dirigirme a Dios como «Padre» se convirtió en una fuente de consuelo y esperanza. Isaías 41:10 nos recuerda: «No temas, porque yo estoy contigo… sí, yo te ayudaré» (KJV). En todas las tradiciones religiosas, como la descripción islámica de la cercanía de Alá y el énfasis budista en la compasión, el tema de una presencia divina y bondadosa trasciende las fronteras y satisface nuestro anhelo común de conexión.

LA PERSISTENCIA COMO ACTO DE FE

La parábola de Jesús ilustra la persistencia en la oración a través de un hombre que pide repetidamente pan a su vecino hasta que su petición es atendida (Lucas 11:5-8). «Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá» (Lucas 11:9, RV). «Me invocará, y yo le responderé» (Salmo 91:15, RV). Esta persistencia refleja la forma en que se nos anima a acercarnos a Dios con fe y determinación. Durante la universidad, recé fervientemente para que alguien me guiara en el estudio de la Biblia. Dios respondió a través de un profesor que compartía mi pasión por las Escrituras, lo que profundizó mi fe. Ellen White explica: «Nuestras oraciones no deben ser egoístas, pidiendo… sino pidiendo que podamos dar» (Palabras de vida del gran Maestro, p. 142, 1900). Y añade: «La demora que pone a prueba nuestra fe es la mejor respuesta a nuestras peticiones» (El ministerio de la sanación, p. 230, 1905). La oración persistente es transformadora, nos alinea con la voluntad de Dios y refina nuestro carácter.

EL PAPEL DE LA RECONCILIACIÓN

Los conflictos no resueltos pueden obstaculizar nuestras oraciones. El Salmo 66:18 declara: «Si en mi corazón hay iniquidad, el Señor no me escuchará» (RV). «Por tanto, si traes tu ofrenda al altar… primero reconcilíate con tu hermano» (Mateo 5:23-24, RV). Elena White subraya esto diciendo: «Es nuestro deber confesar nuestra culpa y buscar la reconciliación» (Palabras de vida del gran Maestro, p. 144, 1900). También escribe: «Nada fomenta tanto el crecimiento del egoísmo como el distanciamiento entre hermanos» (Testimonios para la iglesia, t. 5, p. 236, 1882). Aprendí esta lección cuando me reconcilié con mi padre antes de su fallecimiento. Su sincera disculpa sanó años de malentendidos y me enseñó que la reconciliación restaura las relaciones y despeja el camino hacia Dios. Elena White escribe: «El primer paso para acercarse a Dios es reconciliarse con tu hermano» (Pensamientos del Monte de las Bienaventuranzas, p. 86, 1896).

LA ORACIÓN COMUNITARIA COMO CATALIZADOR

La oración no es meramente individual, sino profundamente comunitaria. La oración de Jesús en Juan 17:19 ejemplifica la intercesión por los demás: «Por ellos me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados por medio de la verdad» (RV). «Alzaron su voz a Dios con unánime acorde» (Hechos 4:24, RV). Elena White describe la oración comunitaria como vital, afirmando: «La reunión de oración es el pulso del cuerpo de la iglesia. Su descuido es seguido por el declive espiritual» (Testimonios para la iglesia, vol. 7, p. 194, 1902). También escribe: «La oración unida es el arma más eficaz contra el poder de las tinieblas» (Testimonios para la iglesia, vol. 1, p. 346, 1868). En mi grupo de oración, la intercesión por cuestiones globales ha demostrado el poder de la fe unida. Ya sea que se ore por las naciones o por el avivamiento de la iglesia, la oración colectiva fortalece los lazos e inspira la acción. Elena G. de White afirma: «Es necesario ser diligentes en la oración; que nada os lo impida» (El camino a Cristo, p. 98, 1892).

EL AMOR DE DIOS A TRAVÉS DE LA PERSEVERANCIA

El amor de Dios brilla a través de su llamado a perseverar en la oración, confiar en sus promesas y alinearnos con su voluntad. Jesús compara la generosidad de Dios con la de un padre amoroso, diciendo: «¿Cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?» (Lucas 11:13, RV). «Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia» (Hebreos 4:16, RV). Elena G. de White explica: «Todas las promesas de la Palabra de Dios son nuestras» (Las parábolas de Cristo, p. 147, 1900). Además, asegura: «El momento de mayor desánimo es cuando la ayuda divina está más cerca» (El Deseado, p. 528, 1898). Este amor no es transaccional, sino relacional, y nos guía a través de los desafíos y los retrasos para fortalecer nuestra fe. El amor inquebrantable de Dios nos invita a persistir, confesar y obedecer, transformándonos en vasos de su gracia y verdad.

UNA LLAMADA A LA REFLEXIÓN

La parábola de la persistencia en la oración es una invitación a profundizar nuestra fe, reconciliarnos con los demás y unirnos en comunidad. «Examinemos y probemos nuestros caminos, y volvamos al Señor» (Lamentaciones 3:40, RV). «Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros» (Santiago 4:8, RV). Ellen White nos recuerda: «Él anhela que lo busquéis con fe» (Palabras de vida del gran Maestro, p. 147, 1900). También escribe: «Conságrense a Dios por la mañana; que esta sea su primera tarea» (El camino a Cristo, p. 70, 1892). ¿Y tú? ¿Hay relaciones sin resolver que obstaculizan tu conexión con Dios? ¿Has experimentado el poder de la oración persistente? Confiemos en las promesas de Dios, alineemos nuestros corazones con Su voluntad y reflejemos Su amor al mundo. Al persistir en la fe, la obediencia y el servicio, honramos Su carácter y nos acercamos más a Él, inspirando a otros a hacer lo mismo.

Leave a comment